segunda-feira, novembro 29, 2010

EL VIAJE DEL LECTOR-PUBLICADO EN CLARIN ( SUPLEMENTO VIAJES) 28/11/2010




PORTUGAL
28/11/10 Un emotivo regreso a Vila Franca Da Beira, el pueblo de los ancestros. Casas de piedra, golondrinas y una visita muy especial.
Por Juan Carlos Borges Diniz De Villa Mercedes, provincia de San Luis. Viajó en julio de 2008.

El viaje del lector
De niño, un día estaba con mi padre estrenando mis flamantes conocimientos de astronomía y le señalaba las constelaciones en el cielo, hasta que él me interrumpió: “No es como el cielo de Portugal”, me dijo, y me nombró la Estrella Polar y otras que en San Luis no se veían. Quedé perplejo, y al otro día la maestra me explicó por qué otros cielos eran distintos de los nuestros.
Tardé 50 años en comprobarlo personalmente, en Vila Franca Da Beira, en el Portugal central, cerca de Oliveira Do Hospital, al pie de la Sierra da Estrela. Es una aldea medieval de 500 habitantes, de calles angostas y casas de piedra, que en 2008 tuve el placer de visitar con mis hermanos, cuando regresamos al pueblo de mi padre.
Era verano, las aldoriñas (golondrinas) hacían sus nidos de barro en los tejados, mientras los viejos pasaban los días conversando en la Plaza Del Rocío, frente a la antigua fuente de agua. En Vila Franca Da Beira conocimos familiares, visitamos a los abuelos en el cementerio y vimos las majadas de ovejas cruzando el pueblo, tal como mi padre nos había contado.
E hicimos una visita muy especial, a la “Casa de los muñecos”, de Antonio Santos, quien amablemente nos invitó a su vivienda ubicada junto a la carretera, en la entrada al pueblo. Entre las plantas de su jardín, don Antonio tiene varios muñecos de madera que se ven desde el camino. Todo comenzó cuando se secó un árbol (guindo) que él apreciaba mucho. Entonces lo extrajo y en su tronco talló un rostro, y las raíces se convirtieron en manos y piernas, y así ese árbol siguió haciéndole compañía. Luego, para que no estuviera solo, sumó otras tallas del mismo estilo, creando un conjunto original y llamativo.
Desocupado, don Antonio cultiva su quinta y tiene ovejas, conejos, pájaros. Nos convidó fruta seca y un exquisito aguardiente que él mismo prepara, nos presentó a su familia y hasta rezó ante una imagen de Santa Margarita, la patrona del pueblo.
En Coimbra estuvimos en el Café de la Santa Cruz, que impresiona por su construcción antigua, la solemnidad del ambiente, el mobiliario. “Parece una iglesia”, pensamos... y sí, es una iglesia, de estilo manuelino, construida en 1530. Desde 1923 funciona como bar y restaurante.
Recorrimos gran parte del país, y pude comprobar los testimonios de fe del pueblo a través de los tiempos. Y conocer la historia de amor del rey Pedro I y doña Inés de Castro (siglo XIV), cuyas tumbas se contraponen frente al altar del monasterio de Alcobaca, aguardando así el día del Juicio Final para reencontrarse

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